16 – 18 °C
Temperatura
Por debajo de 14 °C el puro duerme y no evoluciona; por encima de 21 °C aumenta el riesgo de picudo y moho. La cava debe estar en una zona estable, lejos de radiadores, ventanas y aire acondicionado directo.
Conservación
Una cava de puros no es un simple armario cerrado: es un ecosistema. La temperatura, la humedad relativa, la madera del humidor y el ritmo de aireación deciden si un tabaco cubano alcanza su mejor expresión o se estropea antes de tiempo. Esta guía recoge el protocolo que aplicamos en Roka Antigua para proteger nuestros 64 meses de añejamiento.

16 – 18 °C
Por debajo de 14 °C el puro duerme y no evoluciona; por encima de 21 °C aumenta el riesgo de picudo y moho. La cava debe estar en una zona estable, lejos de radiadores, ventanas y aire acondicionado directo.
68 – 70 % HR
A menos de 62 % la capa se reseca, el tiro se calienta y amarga. A más de 74 % aparece humedad excesiva, olor a amoníaco y problemas de combustión. El punto dulce para un puro cubano maduro está entre 68 y 70 %.
64 meses
En Roka Antigua cada hoja reposa en tercios de yagua durante 64 meses antes de convertirse en Edición Limitada. Ese reposo exige constancia: un solo mes fuera de rango puede truncar años de trabajo.
Mínimo el doble de capacidad de lo que piensa guardar. Cedro español o líbano en el interior, tapa hermética y bisagras sólidas. Un humidor pequeño y lleno en exceso no mantiene equilibrio.
Pase un paño con agua destilada por las paredes interiores durante tres días consecutivos. Luego coloque un recipiente con agua destilada dentro y cierre. La madera debe estabilizarse antes de introducir los puros.
Calibre el higrómetro con el test de sal húmeda: una cucharada de sal mojada en un recipiente cerrado debe marcar 75 % tras ocho horas. Si no, ajústelo antes de confiar en su lectura.
Deje espacio entre puros para que el aire circule. No mezcle en la misma caja tabacos de aromas muy distintos: el tabaco absorbe olores con facilidad y una cosecha fuerte puede colonizar una cosecha delicada.
Anote temperatura y humedad una vez por semana. La constancia es lo único que vence a las estaciones. Cuando un puro valga lo que cuesta un Roka Antigua, el registro deja de ser manía para convertirse en deber.
El frío del refrigerador deshidrata y absorbe los aceites esenciales del tabaco. El sabor se vuelve plano y la capa se agrieta. Use siempre un humidor o una cava climatizada diseñada para puros.
El agua del grifo contiene minerales y cloro que estropean la madera, el humidificador y, con el tiempo, el propio tabaco. Recargue solo con agua destilada o propilenglicol al 50 %.
Más humedad no es más cuidado. Un humidificador sobrecargado genera charcos, manchas en la caja y brotes de moho. Regule en pequeñas dosis y observe durante 48 horas antes de ajustar.
Abra el humidor cada dos o tres semanas, aunque sea por unos minutos. El tabaco necesita oxigenarse para madurar; el aire estancado produce olores cerrados y sabores planos.
Un puro bien conservado no tiene fecha de caducidad: tiene ventanas de maduración. Entre los tres y los cinco años muchos formatos alcanzan su primer pico de complejidad. A partir de los diez años, si la cava es impecable, aparecen notas de cuero, frutos secos y especias que no existen en tabacos jóvenes. Pero el tiempo solo premia al que guardó con disciplina desde el primer día.
Por eso cada caja Roka Antigua incluye un higrómetro calibrado y una guía de conservación en cedro: queremos que el momento de abrirla, dentro de un año o dentro de diez, sea tan impecable como el día en que salió de nuestras manos.
Si ya domina la conservación, el siguiente paso es entender cómo el formato cambia la experiencia.
Escriba a la casa. Le confirmamos disponibilidad, número de cosecha asignado y condiciones de envío con control de humedad.
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